La carga académica a la que los jóvenes se someten durante su educación media en comparación a la educación superior es uno de los factores que disparan sus niveles de estrés
Por: Katherine Landaverde

El estrés es la manera en la que el cuerpo reacciona a ciertos eventos, definido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como las reacciones fisiológicas que en su conjunto preparan al organismo para la acción. Aunque los niveles de estrés, ante una misma situación, varían de acuerdo a cada individuo. Actualmente es una afección peligrosa y común.
Por una parte, pensamientos que provoquen frustración o nerviosismo es el diario vivir de un estudiante, además, los principales desencadenantes de la ansiedad, la cual alimenta al estrés. “La competitividad entre los grupos, el no estudiar y realizar un examen, incluso la intervención que el maestro pide durante la clase son parte de la cotidianidad que lo produce”, afirma María Isabel Cañadas, psicóloga y docente de la Universidad «Dr. José Matías Delgado».
Pese a que esto es habitual, existe un cambio de paradigma con el que los jóvenes se cruzan al ingresar a la universidad. “El bachiller no es consciente de lo que se va a enfrentar en la educación superior, por el trato que reciben en la escuela o colegio, no tienen una vara de exigencia parecida”, señala el catedrático Kevin Salazar.
Por otra parte, teniendo en cuenta datos del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de El Salvador, existen al menos siete materias de carácter obligatorio con las que el estudiante debe equilibrar su tiempo cuando se emprende en el afán de volverse bachiller, además de las asignaciones extras, prácticas y actividades extracurriculares propias de cada institución.
Este número se reduce considerablemente al ingresar en una universidad a cuatro o cinco disciplinas por semestre, lo que deriva en un concepto erróneo de que el siguiente paso, luego de su graduación de educación media, se volverá más sencillo, siendo lo contrario, pese a que la cantidad se aminora, los requerimientos en cuanto a contenido, metodología y responsabilidad acrecientan.
También, algunas razones por las que se da el estrés académico, son las tensiones que se tienen para alcanzar buenos resultados. “A veces hacemos grupos y no todos trabajan, me estresa cuando no hacen las cosas y es bajo presión, en el colegio si había presión, pero no tanto”, expresa Maya Alas, estudiante de primer ciclo de la carrera Ciencias de la Comunicación en la Universidad Dr. José Matías Delgado.
“En el colegio me estresaba más que todo por las materias numéricas, ya que no soy bueno en esto y, en la universidad, me estreso más cuando en los trabajos en grupo los compañeros no colaboran”, declara Roberto Araniva, estudiante de primer ciclo de la carrera Ciencias de la Comunicación en la Universidad Dr. José Matías Delgado, el compromiso de cumplir con asignaciones en equipo parece duplicarse al tratarse de personas que están por convertirse en adultos.
Además, ejercitar la autonomía y responsabilizarse de sus acciones se vuelven características imprescindibles para sobrellevar parte del estrés generado por ingresar a la universidad. “Lo primero que se les pide es que se responsabilicen de sí mismos. Ser autodidacta es algo que no nos enseñan en la escuela y nos genera estrés”, comenta según su experiencia el catedrático.
Por tanto, tomar acciones ante altos niveles de estrés puede ocasionar baja de defensas en el organismo, acné, tensión nerviosa, contracturas musculares, presión de la mandíbula al dormir, desmotivación y retrasos de la memoria, por solo mencionar algunas de sus consecuencias, por lo que es recomendable ejercer respuestas positivas ante los cambios que ocurren en su día a día.
Por consiguiente, identificar lo que ocasiona ansiedad es el primer paso a una vida lidiando con estrés positivo, “Existe la necesidad del estrés en nuestro organismo, estrés bueno, que ayuda al entrenamiento de la memoria, contribuye al desarrollo de la inteligencia y mejora las capacidades cognitivas de la persona”, apunta la psicóloga.
Sin embargo, entre los métodos que contribuyen a la disminución del estrés se encuentran: los ejercicios de respiración, caminatas o pequeños paseos, ejercitar, escuchar música instrumental o clásica, comer chocolate y distraer al cerebro, esto último puede ser con aplicaciones de ejercicios mentales para evitar pensar en la situación que genera ansiedad para luego volver a ella con una mente despejada.
Finalmente, la edad, el nivel de autocontrol, los cambios emocionales, la personalidad, los patrones de sueño, actividades físicas y el contexto crean diferentes respuestas ante situaciones que dan origen al estrés, pero aplicar el método de preferencia y prepararse antes de ingresar a la universidad puede resultar vital y muy útil disminuyendo el daño de realidad que puede resultar.


